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jueves, 14 de julio de 2022

Fani y Leo

Unos amigos me propusieron que les hiciera unas fotografías para cambiar así sus carteles promocionales, me refiero al dúo Fani y Leo, unos grandes músicos y mejores personas. Era un reto un tanto complicado y con cierta responsabilidad pero, ¿qué podía salir mal?, si no eran de su agrado siempre podría hacer ese trabajo otro fotógrafo con más conocimientos… Así que, como me gustan los retos, acepté con agrado. 

Quedamos unos días antes de la sesión para inspeccionar los posibles escenarios, hacerme una idea de lo que querían y, lo más importante, lo que yo podía ofrecerles. Sabía que la sesión no podía durar más de una hora, como mucho dos; hacerla más larga se vería reflejado en la actitud de los modelos que se van cansando de “ponte ahí, sube la cara, baja las manos, gira el cuerpo…” y eso, con toda seguridad, se vería reflejado en los resultados. 

Una vez visto lo que querían, me preparé y dibujé unos cuantos esquemas de iluminación e incluso me hice algunos bocetos de lo que quería hacer. Creo que empezar un trabajo sin tener muy claro lo que quieres es todo un error y, lo más importante, una pérdida de tiempo para los interesados y para mí. 

Una vez metidos en materia me percaté de que no me había dado cuenta de lo más obvio… la sala donde íbamos a desarrollar la sesión era muy pequeña y además, como elemento principal del atrezzo, había un piano de cola y éstos no se caracterizan por ser muy pequeños… Como resultado, si queríamos dejar paso para poder recolocarnos, solo podría montar un punto de luz y, si fuera necesario, ayudarnos con un reflector. 

Hice las pruebas de iluminación y, ¡sorpresa!, lo que en un principio pensaba en un inconveniente se transformó en un aliado: Las pequeñas dimensiones de la sala hicieron que la luz rebotara por sus paredes y techo suavizando aún más las sombras que proyectaba la luz principal. Podíamos comenzar… Ajusté la velocidad de obturación en 1/200 seg. (hay que respetar siempre la velocidad de sincronización del flash) el diafragma a f/10 y el ISO a 400 (aumentar el ISO ayuda a bajar la potencia del flash y el sensor de mi cámara aún admite valores mayores sin que se vea afectado por el ruido). Con esos parámetros obtenía una exposición en negro que era lo que buscaba para que solo afectara la luz del flash. Sólo quedaba ajustar éste para iluminar la escena y comenzar a disparar. Al final (llegando a un equilibrio con los valores de exposición) ajuste su potencia a 1/4, de esa forma me aseguraba que los tiempos de reciclaje serían muy cortos y podía hacer varios disparos seguidos. 

Tras poco más de una hora y cerca de un centenar de tomas en mi tarjeta, dimos la sesión por terminada. Todavía me quedarían los trabajos de edición… Pero eso es ya otra historia… 

Muchas gracias a Fani y Leo por confiar en mí al ofrecerme la oportunidad de hacer este encargo. 

Estos han sido los resultados… 

Datos de las tomas:
Cámara: Sony DSLT A77 
Objetivo: Sony DT 16-105 mm. f/3.5-5.6 
Flashes: Neewer NW-561 - Youngnuo 460 II + cable Pc Sync + Softbox de 80 x 80 + gel de color (en algunas tomas)
Fondos modificados en la edición 

17 mm. (25 mm. eq. en FF) – f/10 – 1/200 seg. – ISO 400 

16 mm. (24 mm. eq. en FF) – f/10 – 1/200 seg. – ISO 400 

16 mm. (24 mm. eq. en FF) – f/10 – 1/200 seg. – ISO 400

50 mm. (75 mm. eq. en FF) – f/10 – 1/200 seg. – ISO 400 

16 mm. (24 mm. eq. en FF) – f/9 – 1/200 seg. – ISO 400 

20 mm. (30 mm. eq. en FF) – f/10 – 1/200 seg. – ISO 400 

45 mm. (67 mm. eq. en FF) – f/9 – 1/200 seg. – ISO 400 

16 mm. (24 mm. eq. en FF) – f/5.6 – 1/200 seg. – ISO 200

martes, 30 de noviembre de 2021

Síndrome de Stendhal. ¿Cómo la hice?


Por fin llegamos a las Gradas de Soaso en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Cosa extraña, pero ya no había nadie en ese lugar tan hermoso del pirineo aragonés. Le propuse a mi amigo que hiciera de modelo para dar la dimensión adecuada al lugar, posicionándolo en el margen del encuadre. El problema es que quería hacer una larga exposición, y ello implicaba que debería estar totalmente inmóvil durante todo el tiempo que durara ésta… Accedió con agrado… 

Después de hacer las correspondientes pruebas, fije la velocidad de obturación en 25 segundos. Ya sabes, le dije, durante ese tiempo deberás hacer como si estuvieras haciendo una foto pero, por favor, sin hacer el menor movimiento… 

Podría seguir diciendo que esto que os muestro fue el resultado final, pero estaría faltando a la verdad ya que no es del todo cierto. Ni la persona que aparece en la toma era mi amigo, ni el lugar estaba tan desierto como aparece en la foto… En realidad no es una larga exposición, sino un apilamiento de imágenes creadas en Photoshop. ¿Qué cómo lo hice? Ahora lo explico… 

No cabe duda que la mejor forma de crear una larga exposición es precisamente con eso, con una larga exposición… Pero ello implica elegir el encuadre, utilizar filtros para restar pasos de luz, plantar el trípode, componer la imagen, hacer las pruebas de exposición para comprobar el efecto deseado para, finalmente, disparar y hacer la toma. En ocasiones y por muy diversas razones (si vamos con gente que no está tan interesada como nosotros por nuestra afición, si ves un momento tan fugaz que se te puede escapar si pierdes tiempo en la preparación, si ya hay mucha gente en el lugar que te va a impedir o molestar para alcanzar tu propósito o por muchas otras causas), puedes plantearte la utilización del siguiente método: 

Consiste en realizar varias tomas (unas 10 ó más) con los mismos parámetros, en cortos espacios de tiempo e intentando, eso sí, no hacer variaciones en el encuadre elegido. ¿Disparo en ráfaga?, porqué no… Aunque normalmente yo no lo utilizo… 

Una vez en la tranquilidad de nuestra casa y con la ayuda de Photoshop, procedemos a su edición: 

Abrimos todas las tomas que hemos realizado: 

Archivo -> Secuencias de comandos -> Cargar archivos en pila. 


Cliqueamos en “Explorar” (1) para seleccionar los archivos que van a componer nuestra imagen. Una vez elegidos marcaremos la casilla “Intentar alinear automáticamente las imágenes de origen” (2). Las tomas se nos abrirán en distintas capas alineadas y apiladas una encima de la otra. 


Seleccionamos todas las capas y las convertimos en un objeto inteligente: 

Capa -> Objetos inteligentes -> Convertir en objeto inteligente. 


Aunque no es del todo necesario, ya que al trabajar con “Objetos inteligentes” en cualquier momento podemos editar las capas originales de forma independiente, yo me suelo hacer una copia para rasterizarla y poder recuperar zonas que se hayan podido promediar sin que hubiera deseado hacerlo. 

Capa -> Duplicar capa...

Capa -> Objeto inteligente -> Rasterizar  


Seleccionando el Objeto inteligente, promediamos su apilamiento: 

Capa -> Objetos inteligentes -> Modo de apilamiento -> Promedio. 


Con ello los píxeles que sean coincidentes en todas las capas no tendrán variación, pero los que no lo sean se originará un promedio de todas las capas. 

Siempre podremos, de la capa que hemos rasterizado y si fuera necesario, recuperar información.

Para terminar, seguiremos con nuestros trabajos de edición hasta dejar nuestra fotografía terminada. 

Alguno puede pensar: Si el ruido digital es aleatorio, se podría emplear este método para eliminarlo… Efectivamente, podremos disminuir e incluso eliminar el ruido digital, pero, en ese caso, todo en nuestro encuadre deberá permanecer inmóvil.

Datos de la toma
Cámara: Sony A77 
Objetivo: Sony DT 16-105 mm. f/3.5-5.6
16 mm. (24 mm. eq. en FF) - f/7.1 - 1/20 seg. - ISO 100  
Promedio de 10 tomas con idénticos parámetros

martes, 18 de febrero de 2020

La dirección de la luz

En anteriores entradas ya he hablado de la calidad de la luz, de su color y de su intensidad. En ésta lo haré de su dirección. Descubriréis lo importante que puede resultar saber dirigirla…

Según la dirección de la fuente de luz nos podemos encontrar con la luz frontal, cenital, nadir, lateral, contraluz y luz ambiente. Vamos por partes una por una…

Luz frontal: la fuente de luz la situamos o proviene desde delante del motivo a fotografiar, no produce muchas texturas y prácticamente ninguna sombra. Nos genera imágenes planas y nos oculta algo muy importante en fotografía: la tercera dimensión. Es la que produce nuestro flash montado en la cámara. A mí, personalmente, es la que menos me gusta y la que intento evitar siempre que puedo.

Luz cenital: la fuente de luz se sitúa encima de nuestro motivo a fotografiar. Se asemeja a la iluminación del sol y por eso estamos acostumbrados a ella. Combinándola con la lateral nos crea algo muy importante: volumen. 

Luz nadir: Al contrario que la luz cenital, la nadir proviene de un plano más bajo. Crea una iluminación irreal en el objeto/sujeto a fotografiar y sólo se suele utilizar para crear efectos.

Luz lateral: Es el tipo de de luz que más me gusta y el que, en la mayoría de las ocasiones, intento buscar y utilizar. La fuente de luz proviene de un lado del objeto/sujeto a fotografiar. Nos proporciona algo muy importante en fotografía: volumen (la tercera dimensión). También se suele utilizar, mezclándola con otros tipos de iluminación, como luz de recorte ya que nos separa al sujeto fotografiado del fondo.

Contraluz: La fuente de luz se encuentra detrás del objeto/sujeto fotografiado e incide frontalmente sobre nuestra cámara. Se utiliza mucho para crear siluetas o, como en el caso de esta serie, como luz de recorte.

Luz ambiente: Podríamos definirla como un tipo de luz que proviene de muchos sitios… Es aquella que disponemos y no tenemos control sobre ella. La podríamos encontrar en un día nublado, en el interior de un bosque, en lugares en sombra, etc... La fuente de luz es extremadamente grande por lo que nos produce unas sombras muy suaves.

Cuando fotografiamos, la representación que obtenemos es de un mundo en dos dimensiones (largo y ancho). Nuestro objetivo debe ser lograr crear, con el manejo apropiado de la luz, esa tercera dimensión dando referencia del fondo y creando volumen.

Como podéis ver, saber dirigir la luz es tremendamente importante. Separar el flash de nuestra cámara nos abrirá un mundo de posibilidades creativas que, de seguro, posicionarán a nuestras tomas en otro nivel.

En esta serie he utilizado este esquema de iluminación:


Quería sacar el fondo muy oscuro y que así no afectara el color de la luz ambiente. Hice unas pruebas para ajustar los valores de cámara hasta obtener la toma deseada (f/9 – 1/125 seg. – ISO 200).

Quería crear una luz de recorte que perfilara a toda la modelo y la separara del fondo. Para ello, puse un flash a su espalda e hice pruebas para graduar su potencia y crear el efecto deseado.

Faltaba iluminarla a ella. Con otro flash colocado de forma cenital y ladeado unos 45º de la modelo, hice unas pruebas para graduar su potencia. Una vez logrado y como me creaba unas sombras densas (que no duras) en el lado contrario, lo solucioné acercando un reflector plata hasta lograr la iluminación correcta.

Como habréis visto en toda esta serie de entradas, la utilización correcta del flash no es poner la cámara en modo programa o automático, el flash en TTL y a funcionar… Lo correcto es utilizar la cámara en modo manual ajustándola para obtener el efecto deseado del fondo; acto seguido, si tenemos tiempo, en modo manual graduamos la potencia del flash o, en caso contrario, en TTL para que sea éste quién lo haga.

Datos de las tomas:
Cámara: Sony A700
Objetivo: Sigma 90 mm. f/2.8 macro (135 mm. eq. en FF)
Datos de exposición: f/9 – 1/125 seg. – ISO 200
Flash Youngnuo 460 II + Disparador inalámbrico + Paraguas + Difusor + flash Neewer NW-561
Modelo: Mamen Pascual



viernes, 7 de febrero de 2020

Intensidad de la luz

La intensidad de la luz no es otra cosa que la cantidad de luz que hay sobre el lugar u objeto al que vayamos a fotografiar.

Nuestros ojos se acomodan rápidamente a las condiciones de luz existentes. Cuando hay un cambio en la intensidad de la luz en seguida nos adaptamos a la nueva situación. Por el contrario, a nuestras cámaras les tenemos que indicar esos cambios; para ello, y lograr una toma correcta,  utilizamos el famoso triangulo de la exposición.

Los tres elementos que forman el mencionado triangulo son la velocidad de exposición, la abertura del diafragma y la sensibilidad. Tendremos que jugar con esos tres valores para conseguir una exposición correcta (0 EV). Si no lo hacemos así, podremos tener una toma subexpuesta (falta de luz) o, todo lo contrario, una sobreexpuesta (demasiada luz).

¿Cómo podemos modificar la intensidad de la luz? Pues bien, eso dependerá si trabajamos con luz natural o luz artificial. Si trabajamos con luz natural lo tendremos que hacer jugando con los valores del triangulo de la exposición o buscando un lugar adecuado a nuestros propósitos (lugar en sombra, día soleado, nublado, etc...), ya que no tendremos control directo con la intensidad de la luz. Por el contrario, si trabajamos con luz artifical, sí que lo podremos hacer, bien variando la potencia del flash o modificando la distancia de éste al sujeto que estemos fotografiando.

Variar la potencia del flash es sencillo y fácil de comprender, pero para el segundo supuesto (modificar la distancia de la fuente de luz al objeto/sujeto fotografiado) es importante conocer cómo se comporta la luz y cómo debemos proceder para ello.

Podríamos pensar que si alejamos una fuente de luz al doble de la distancia en la que se encontraba, tendremos una pérdida de la mitad de su intensidad. Pues bien, esto no es así. Esta regulado por lo que conocemos como la regla de la inversa al cuadrado; una fórmula muy compleja que soy incapaz de exponer y mucho menos de explicar pero que, simplificándola mucho, podríamos tomar como referencia esta:


Supongamos que hacemos una foto a nuestra/o modelo y situándola/o a un metro de distancia obtenemos una exposición correcta (0 EV). Si situamos nuestra fuente de luz a 2 metros, no llegará el 50 % de su intensidad sino del 25 % (-2 EV), si la situamos a 3 metros, la intensidad que le llega será del 11 % (más de -3 EV), y así sucesivamente... Tendremos que tener esto en cuenta para configurar rápidamente los valores y tener una toma correctamente expuesta.

Para esta serie de fotografías he utilizado un modificador de la luz: Un reflector con un plato difusor, lo que fotográficamente se conoce como Beauty Dish. Este modificador se comporta de una manera muy particular si lo situamos a la distancia correcta (se suele encontrar entre 1 y 2 veces en tamaño de su diámetro). En el centro, la calidad de la luz que proyecta es dura, pero a medida que se aleja a los extremos se convierte en mucho más suave. Además, tendremos que tener en cuenta la regla expuesta anteriormente, ya que, si lo colocamos como en este caso relativamente cerca y por encima de la cabeza, la caída de la luz puede ser muy pronunciada...

En el fondo he colocado un flash desnudo para hacer un contraluz y que recorte el pelo de la modelo.

Primero hice una exposición con el flash de contra para, graduando su potencia, ajustar la exposición y lograr el efecto deseado. Una vez conseguido, gradué la potencia del beauty dish para conseguir una iluminación correcta. Hecho esto, mientras no cambien las distancias de las fuentes de luz a la modelo, se pueden hacer todas las tomas que se quieran que siempre saldrán bien expuestas...


Datos de las tomas:
Cámara: Sony DSRL A700
Objetivo: Sigma 90mm. f/2.8 Macro (135 mm. eq. en FF)
Datos exposición: f/9 - 1/125 seg. - ISO 400
Flash Youngnuo 460 II + Disparador inalámbrico + Beauty Dish (de fabricación casera) +  flash Neewer NW-561
Modelo: Mamen Pascual





viernes, 24 de enero de 2020

Color de la luz

El color de la luz natural no siempre es blanco… Dependiendo de la hora del día en la que nos encontremos pueden aparecer dominantes de color que van desde el rojo hasta el azul. Para medir esa dominante utilizamos los grados kelvin, que no es otra cosa que una escala de temperaturas de color. De esa forma, con 5500 kelvin tendríamos una luz blanca, sin dominantes (horas centrales del día). Más baja de ese valor tendríamos una dominante cálida (luz del amanecer o atardecer) y más alta, tendríamos una dominante fría llegando hasta el azul (días nublados, sombras o la luz inmediatamente posterior al amanecer o atardecer).

Nuestro ojo se va acostumbrando a esas dominantes, por lo que no las percibimos o lo hacemos en menor medida que nuestra cámara fotográfica. Para indicarle a ésta la temperatura de color existente utilizamos el balance de blancos. Ésto no es otra cosa que un mecanismo para mostrarle donde está el punto blanco en nuestra toma y que así pueda ajustar el resto de tonos de la fotografía a sus colores reales, sin ninguna dominante.

Lo normal es que intentemos que el blanco en nuestra fotografía sea siempre blanco, sin ninguna dominante; por ello es importante saber ajustar el balance de blancos de forma correcta. Ahora bien, podemos utilizar este balance de forma creativa para intensificar determinadas sensaciones. Por ejemplo, en un atardecer podemos darle más calidez modificando el balance de blancos de nuestra cámara.

Este ajuste lo podemos hacer en el momento de la toma o posteriormente en la edición. Para este segundo caso es prácticamente imprescindible que disparemos en formato RAW, ya que será la única manera de que lo hagamos de forma correcta y no perdamos información en nuestra toma. Ya he comentado en otras ocasiones la importancia de trabajar en ese formato.

Un problema que nos puede surgir es cuando hay varias dominantes de color. Un problema que, en cada caso tendrá una solución distinta. Por ejemplo, en un retrato con flash tomado en un interior, se podría mezclar la luz de tungsteno (unos 3000 kelvin - dominante cálida) con luz de flash (5500 kelvin - luz día). Habría varias formas de solucionarlo. Una podría ser, poner un filtro de color al flash para que su luz fuera cálida, con el fin de igualar las dominantes y elegir un balance de blancos cálido o, posteriormente a la toma, solucionarlo en la edición. Otra forma podría ser darle más intensidad a la luz de flash para anular la dominante de la luz ambiente. Cada caso en particular puede tener una o varias soluciones distintas.

Para la realización de esta serie he elegido un esquema de iluminación básico. Un flash con un paraguas (para modificar la calidad de su luz y lograr sombras suaves) situado en posición alta (para que la luz venga de arriba ya que estamos acostumbrados a ello) y a unos 45º de la modelo (para dar volumen a ésta). Al lado contrario un reflector plateado para atenuar las sombras. El fondo está situado lo suficientemente lejos como para que no salga la sombra de la modelo, y lo suficientemente cerca como para que sea iluminado por la luz del flash y no se vea afectado por la dominante cálida de la luz del local.


La duración del destello del flash es siempre más alta que la velocidad de sincronización de nuestra cámara. Por lo tanto, y dependiendo de la foto que queramos hacer, podremos seleccionar una velocidad inferior a la de sincronización, ya que la que congela la escena es la luz del flash y no el obturador. Por ese motivo elegí una velocidad de 1/125 seg. en vez de 1/250 seg. (velocidad de sincronización de mi cámara).

Quería tener una suficiente profundidad de campo para que también saliera relativamente enfocado el fondo (se encontraba relativamente cerca de la modelo), por lo que elegí un diafragma de f/9.

No quería subir mucho la potencia del flash para que el reciclado de éste fuera rápido y poder disparar sin tener que esperar a que se recargara, por lo que elegí una sensibilidad de ISO 400.

Iba a trabajar con flash y un reflector plateado, por lo que el balance de blancos lo ajuste a luz de flash (5500 Kelvin).

Con esos valores (f/9 – 1/125 seg. – ISO 400), puse el flash en modo manual e hice un primer disparo para, dependiendo de los resultados, ajustar su potencia y la distancia correcta del reflector. Una vez realizado, ya se puede disparar todas las veces que se quiera, sin realizar ninguna modificación a esos valores, que la exposición siempre será correcta…

Datos de las tomas:
Cámara: Sony DSRL A700
Objetivo: Sigma 90mm. f/2.8 Macro (135 mm. eq. en FF)
Flash Youngnuo 460 II + Disparador inalámbrico + Paraguas + Reflector plateado
Modelo: Mamen Pascual



jueves, 16 de enero de 2020

Calidad de la luz

Una vez oí que una fotografía debería comenzar con la preparación de la cámara y los materiales que vayamos a utilizar y debería de acabar en el laboratorio; hoy en día, nuestro ordenador con nuestro programa de edición preferido. Dentro de todo ese proceso intermedio tendremos que trabajar con la luz (auténtica materia prima de la fotografía) y, para llegar con éxito al resultado que tenemos en mente, deberemos saber trabajar con ella y manipularla.

Para ello es esencial conocer sus propiedades: La calidad, el color, la dirección y la intensidad son las cuatro cualidades esenciales que debemos dominar. Conociéndolas con detalle nos facilitará la identificación de las condiciones más idóneas para tomar nuestras fotografías y poder utilizarla con creatividad.

En esta entrada os voy a hablar sobre la calidad de la luz. La identificaremos fácilmente por la suavidad o dureza de las sombras que genera y siempre viene producida por la relación existente entre el tamaño de la fuente que emite la luz y el tamaño del objeto que estamos fotografiando. Es decir, cuanto más grande sea la superficie que emite la luz con respecto al objeto fotografiado, las sombras serán más suaves y, al contrario, una fuente de luz pequeña frente a un objeto grande, nos generará sombras duras y marcadas así como un contraste intenso. Por ello, aunque parezca todo lo contrario, nada tiene que ver su intensidad.

Qué tipo de luz es mejor, pues como diría un gallego: “depende”… Si queremos marcar los detalles, contraste elevado, marcar mucho las formas, dar carácter, agresividad o fuerza: Luz dura (fuente de luz pequeña frente a un objeto grande con respecto a ésta). Por el contrario, si queremos transmitir una sensación de melancolía, ternura o romanticismo, lo más indicado es la luz suave (fuente de luz grande frente a un objeto más pequeño con relación a ésta).

En fotografía macro he empezado a utilizar un modificador para el flash que me permite suavizar mucho la luz. Como los objetos a fotografiar son muy pequeños con respecto a la luz generada, las sombras son muy suaves. Es si como en un retrato utilizáramos un softbox de grandes dimensiones para iluminar a la persona retratada. Por otro lado, como está situado en una posición de unos 45º sobre el eje del objetivo, le da dirección (otra de las propiedades de la luz) y crea sensación de volumen, cosa que no haría si fuera una luz frontal.




Os dejo unos ejemplos de lo que podemos conseguir con este modificador. ¡Deseando estoy de que llegue la época de fotografiar "bichos"...!

Datos de las tomas:
Cámara: Sony DSLR A700
Objetivo: Sigma 90 mm. f/2.8 Macro (135 mm. eq. en FF)
Flash Metz 36 AF-4S + Difusor Neewer

f/3.5 – 1/200 seg. – ISO 400

f/3.5 – 1/200 seg. – ISO 400

f/3.5 – 1/100 seg. – ISO 400

f/5.6 – 1/125 seg. – ISO 400

f/5.6 – 1/125 seg. – ISO 400

f/5.6 – 1/125 seg. – ISO 400

f/5.6 – 1/125 seg. – ISO 400

f/5.6 – 1/125 seg. – ISO 400

f/8 – 1/60 seg. – ISO 400

f/8 – 1/60 seg. – ISO 400

martes, 19 de noviembre de 2019

Fabricando el otoño

Datos de la toma:
Localización: Canfranc (Huesca - España)
Cámara: Sony DSLT A77
Objetivo: Sony DT 16-105 mm. f/3.5-5.6
Exposición: 16 mm. (24 mm. eq. en FF) - f/8 - 1/60 seg. - ISO 400


Este otoño teníamos previsto visitar el nacedero del Urederra (Parque Natural de Urbasa Andía) y el Hayedo de Otzarreta (Parque Natural de Gorbea). En cualquiera de estos dos parajes, el otoño cobra otra dimensión por la explosión de colores que allí se producen. Pero no ha podido ser… y… me resistía a quedarme este año sin el recuerdo esta preciosa estación…

Dando por supuesto que tenéis unos conocimientos básicos de Photoshop, os voy a intentar explicar cómo he “fabricado” esta pequeña mentira…

Abrimos nuestra imagen en Photoshop.



Duplicamos la imagen (CTRL + J) creando una nueva capa de nombre “Capa 1”.

Estamos en un espacio de trabajo denominado RGB. Esto significa que, para conformar la imagen, los colores están repartidos en tres canales (rojo, verde y azul). Para este “truco” debemos pasar a otro espacio de trabajo denominado “Color LAB” en el que nos encontramos con un canal de luminosidad y otros dos más de colores (A y B).

Imagen - Modo - Color Lab

Nos preguntará si deseamos acoplar la imagen, a lo que clicaremos en “No acoplar”

El siguiente paso será modificar curvas en la “Capa 1”

Imagen – Ajustes – Curvas

Invertimos la curva del canal “A”, tal y como se indica en la imagen.


Con ello, en pocas ocasiones habremos acabado, pero en las más tendremos que seguir trabajando la imagen ya que los tonos verdes se habrán convertido en amarillos, rojos y ocres, pero las tonalidades amarillas y rojas habrán tomado unos colores que no deseamos.


Volvemos a nuestro antiguo espacio de trabajo RGB

Imagen - Modo - Color RGB

Nuevamente, nos preguntará si deseamos acoplar la imagen, a lo que clicaremos en “No acoplar”

El siguiente paso será seleccionar, mediante gama de colores, sólo aquellos que queremos cambiar.

Desactivamos la “Capa 1” y sobre la capa “Fondo”

Selección – Gama de Colores

De esa forma, con el grupo de cuentagotas, iremos seleccionando los colores de la capa “Fondo” que queramos que aparezcan como se ven en la capa recién creada (“Capa 1”).


Una vez hecha la selección, activamos la “Capa 1” y copiamos el contenido seleccionado (CTRL + C) para pegarlo (CTRL + V) en una nueva capa que se nos habrá creado.

Debemos realizar las selecciones con una tolerancia no muy alta e ir repitiendo las veces que consideremos necesario este paso. Es preferible ir apilando capas y añadiendo colores poco a poco que pasarnos.

A cada paso de este proceso, podremos desactivar la “Capa 1” para comprobar el resultado y repetirlo las veces que consideremos necesarias hasta llegar al resultado deseado.


Una vez alcanzado ese punto, podemos apilar la imagen y continuar con nuestra edición habitual.

Una "mentira", sí, pero muy realista...

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Despidiendo el día, saludando a la noche (2ª parte)

Seguramente, si salís de paseo una noche con luna nueva, sin nubes en el cielo y el algún lugar donde no haya demasiada contaminación lumínica podréis apreciar una franja “lechosa” que recorre el firmamento. Efectivamente, es la vía láctea (nuestra propia galaxia) y, cumpliendo con las anteriores condiciones, la podremos ver a lo largo de todo el año.

Al igual que los demás astros, la vía láctea aparece por el este y se pone por el oeste y dependiendo de la estación del año en la que nos encontremos tendremos que mirar en una dirección u otra para hallarla.

Ahora bien, si queremos verla en todo su esplendor tendremos que esperar para incluir el centro galáctico. Éste no es visible durante todo el año ya que, durante ciertos meses, sale durante el día y por lo tanto, no será visible. Si como yo te encuentras en el hemisferio norte lo podrás ver durante los meses de marzo a octubre, siendo visible durante más horas entre abril y julio. Por el contrario, en el hemisferio sur se puede ver de febrero a octubre.

En las fotos que os muestro, como se puede apreciar, no está visible el centro galáctico ya que están realizadas hace pocos días… Una pena, tendré que esperar a mayo o junio del año que viene para sacarlo en todo su esplendor… Os prometo que mostraré los resultados.

Para la realización de este tipo de tomas tenemos que tener en cuenta una serie de premisas:

Si no queremos que las estrellas aparezcan como líneas, debido al movimiento de la tierra, tendremos que aplicar la regla del “500”. ¿Cómo se postula? Bien, esta regla nos dice que para que las estrellas se muestren como puntos en el firmamento deberemos de dividir 500 entre la focal que estemos utilizando. Es decir, en el caso de estas fotos utilice una focal de 16 mm. (24 mm. eq en FF); por lo tanto 500 divido de 24 nos da 21, que son los segundos que como máximo podríamos utilizar para lograr nuestro propósito. Yo aún “estiré” un poco más hasta los 30 segundos por lo que, si ampliáramos la imagen al 100 %, se podría apreciar que las estrellas dejan de ser puntos para convertirse en pequeños trazos; un pequeño inconveniente que tuve que asumir.

Nuestra cámara será incapaz de hacer una medición correcta, por lo que tendremos que hacerlo mediante “ensayo y error”. Como he comentado en el punto anterior, la velocidad ya la tenemos definida por lo que nos quedarán la abertura del diafragma y la sensibilidad. En cuanto al primer parámetro, está claro: la abertura máxima que podamos. Con respecto a la sensibilidad, suelo empezar con 3200 ISO que sé que me ofrece un ruido aceptable y fácilmente corregible en la edición.

Sobra decir que, en este tipo de tomas, el uso de un trípode firme y estable así como el disparo en RAW es una condición "Sine qua non". También es sumamente recomendable utilizar un disparador remoto para evitar trepidaciones en la cámara tras oprimir el disparador.

Y eso es todo... En mi caso particular, suelo emplear los siguientes valores: 16 mm. (24 mm. eq. en FF) – f/3.5 – 20 seg. – ISO 3200. Tras una primera exposición compruebo en la pantalla LCD de la cámara el histograma obtenido para, si es necesario, en una segunda toma hacer las correcciones pertinentes.

Datos de las tomas:
Cámara: Sony SLT A77V
Objetivo: Sony DT 16-105 mm. f/3.5-5.6

35 mm. (52 mm. eq. en FF) – 1/250 seg. – f/11 – ISO 100 – Flash TTL

16 mm. (24 mm. eq. en FF) – 30 seg. – f/4 – ISO 3200 - Trípode  Cable disparador

Via láctea: 16 mm. (24 mm. eq. en FF) – 30 seg. – f/4 – ISO 3200
Iglesia: 16 mm. (24 mm. eq. en FF) – 20 seg. – f/8 – ISO 500
Trípode  Cable disparador

Despidiendo el día, saludando a la noche (1ª parte)