jueves, 24 de marzo de 2022

Pico Tres Mares

Tres Mares es una montaña situada entre Cantabria y Castilla-Leon. Tiene una altitud de 2.175 metros y su nombre es debido a que en sus laderas nace el río Ebro (desemboca en el mar mediterráneo), el río Pisuerga (afluente del Duero, por lo que sus aguas desembocan en el océano Atlántico) y el río Nansa que desemboca en el mar Cantábrico. Es la única montaña española en la que sus aguas vierten a tres mares. 

Cerca de su cima hay un pequeño parking donde se debe dejar el vehículo y desde allí, a unos dos kilómetros, una cómoda senda te lleva hasta su parte más alta donde se encuentra el mirador del mismo nombre. Según había leído, las vistas que desde allí se observan te pueden dejar maravillado. Ahí es donde queríamos llegar… 

En el primer intento el día estaba nublado, pero decidimos ir. Como en Cantabria el tiempo es tan cambiante, ¿quién sabe?, quizás en lo alto lo encontraríamos despejado. Todo lo contrario, conforme ascendíamos por la estrecha carretera, además de las nubes hizo su aparición el viento. Cuanto más arriba, más arreciaba su fuerza… Solo pudimos llegar hasta el parking, ya que allí su fuerza era tal que a duras penas nos podíamos mantener en pie. 

Dos días después volvimos a las “andadas”. No queríamos irnos de Cantabria sin gozar de la belleza que, con total seguridad, disfrutaríamos desde su cima. Pero ese día tampoco prometía mucho; no es que estuviera nublado, es que había niebla… 

Una vez en el parking decidimos seguir adelante. ¿Qué podía pasar?, ¿que no viéramos nada…? Bueno, por lo menos nos habríamos dado un pequeño paseo. 

Al poco de empezar a caminar, por fin los “astros se habían alineado” e íbamos a tener la suerte que buscábamos… Las nubes empezaron a subir dejando tras ellas la visión de un paisaje verdaderamente espectacular. 

Las vistas que desde allí se disfrutan son un verdadero regalo para los sentidos. 

Datos de las tomas: 
Cámara: Sony DSLT A77 
Objetivo: Sony DT 16-105 mm. f/3.5-5.6 
CE: Compensación de la exposición. 

16 mm. (24 mm. eq. en FF) – f/8 – 1/60 seg. – ISO 100

16 mm. (24 mm. eq. en FF) – f/9 – 1/50 seg. – ISO 100

16 mm. (24 mm. eq. en FF) – f/11 – 1/250 seg. – ISO 100 

16 mm. (24 mm. eq. en FF) – f/9 – 1/50 seg. – ISO 100 

35 mm. (52 mm. eq. en FF) – f/9 – 1/160 seg. – ISO 100 

18 mm. (27 mm. eq. en FF) – f/11 – 1/500 seg. – ISO 100 

16 mm. (24 mm. eq. en FF) – f/11 – 1/250 seg. – ISO 100

16 mm. (24 mm. eq. en FF) – f/11 – 1/250 seg. – ISO 100

18 mm. (27 mm. eq. en FF) – f/8 – 1/400 seg. – ISO 100 

16 mm. (24 mm. eq. en FF) – f/11 – 1/125 seg. – ISO 100 

16 mm. (24 mm. eq. en FF) – f/11 – 1/200 seg. – ISO 100 

16 mm. (24 mm. eq. en FF) – f/11 – 1/400 seg. – ISO 100 – CE: -0.7 EV 

16 mm. (24 mm. eq. en FF) – f/11 – 1/160 seg. – ISO 100 

16 mm. (24 mm. eq. en FF) – f/11 – 1/320 seg. – ISO 100 

sábado, 12 de marzo de 2022

No es mirar, es sentir.

“La fotografía para mí no es mirar, es sentir. Si no puedes sentir lo que estás mirando, entonces nunca lograrás que los demás sientan nada cuando miren tus fotos” 


Datos de las tomas: 
Autor: Chesús Asín 
Ubicación: Sádaba (Zaragoza) 
Cámara: Sony DSLR A700 
Objetivo: Sony DT 50 mm. f/1.8 SAM (75 mm. eq. en FF) 

f/9 – 1/400 seg. – ISO 400

f/5 – 1/100 seg. – ISO 400 

f/2.2 – 1/2000 seg. – ISO 100 

 f/4.5 – 1/160 seg. – ISO 400 

f/9 – 1/125 seg. – ISO 400 

 f/8 – 1/160 seg. – ISO 400 

f/9 – 1/320 seg. – ISO 400 

miércoles, 2 de marzo de 2022

El hombre pez de Liérganes

"A mediados del siglo XVII, en el pueblo cántabro de Liérganes, había un matrimonio formado por Francisco de la Vega y María de Casar, que tenían cuatro hijos, el segundo de ellos, se llamaba Francisco.

La víspera del día de San Juan del año 1674, Francisco se fue a nadar con unos amigos al Miera. El joven se desnudó, entró en el agua y se fue nadando río abajo, hasta perderse de vista. Según parece, el muchacho era excelente nadador y sus compañeros no temieron por él hasta pasadas unas horas. Entonces, al ver que no regresaba, le dieron por ahogado. 

Cinco años más tarde, en 1679, mientras unos pescadores faenaban en la bahía de Cádiz, se les apareció un ser acuático extraño, con apariencia humana. Cuando se acercaron a él para ver de qué se trataba, desapareció. La insólita aparición se repitió por varios días, hasta que finalmente pudieron atraparle, cebándole con pedazos de pan y cercándole con las redes. 

Cuando lo subieron a cubierta comprobaron con asombro que el extraño ser era un hombre joven, corpulento, de tez pálida y cabello rojizo y ralo; las únicas particularidades eran una cinta de escamas que le descendía de la garganta hasta el estómago, otra que le cubría todo el espinazo, y unas uñas gastadas, como corroídas por el salitre. 

Los pescadores llevaron al extraño sujeto al convento de San Francisco, donde, después de conjurar a los espíritus malignos que pudiera contener, le interrogaron en varios idiomas sin obtener de él respuesta alguna. Al cabo de unos días, los esfuerzos de los frailes en hacerle hablar se vieron recompensados con una palabra: “¡Liérganes!” 

El suceso corrió de boca en boca por la bahía de Cádiz y nadie encontraba explicación alguna al vocablo hasta que un mozo cántabro que había emigrado para trabajar en Cádiz, (un jándalo), comentó que en Cantabria había un pueblo que se llamaba así. También el entonces secretario del Santo Oficio de la Inquisición, Domingo de la Cantolla, confirmó dicha afirmación ya que él era de allí. 

A continuación, llegó la noticia a Liérganes para averiguar si había pasado algo extraño en los últimos años y desde Liérganes respondieron que únicamente se había registrado la desaparición de Francisco de la Vega, cinco años atrás. Entonces Juan Rosendo, un fraile del convento, acompañó a Francisco en un viaje de vuelta desde Cádiz hasta Liérganes para comprobar si era cierto que era de allí. 

Cuando llegaron al monte que llaman de la Dehesa, a un cuarto de legua del pueblo, el religioso mandó al joven que se adelantase hasta él. Así lo hizo su silencioso acompañante, que se dirigió directamente hasta Liérganes, sin errar una sola vez en el camino; ya en el lugar, se encaminó sin dudar hacia la casa de María de Casar. Esta, en cuanto le vio, le reconoció como su hijo Francisco, al igual que sus hermanos que se hallaban en la casa. 

Ya en casa de su madre, Francisco vivió tranquilo sin mostrar ningún interés por nada. Siempre iba descalzo, y si no le daban ropa no se vestía y andaba desnudo con absoluta indiferencia. No hablaba; sólo de vez en cuando pronunciaba las palabras “tabaco”, “pan” y “vino”, pero sin relación directa con el deseo de fumar o comer. Cuando comía lo hacía con avidez, para luego pasarse cuatro o cinco días sin probar bocado. Era dócil y servicial; si se le mandaba algún recado lo cumplía con puntualidad, pero jamás mostraba entusiasmo por nada. Por todo ello se le tuvo por loco hasta que un buen día, al cabo de nueve años, desapareció de nuevo en el mar sin que se supiera nunca más de él."

Texto extraído de la web del Ayuntamiento de Liérganes - Cantabria (España)

Datos de las tomas:
Cámara: Sony DSLT A77
Objetivo: Sony DT 16-105 mm. f/3.5-5.6
CE: Compensación de la exposición.

16 mm. (24 mm. eq. en FF) - f/10 - 1/40 seg. - ISO 100

16 mm. (24 mm. eq. en FF) - f/11 - 1/100 seg. - ISO 100

16 mm. (24 mm. eq. en FF) - f/10 - 1/25 seg. - ISO 100

16 mm. (24 mm. eq. en FF) - f/3.5 - 1/320 seg. - ISO 100 - CE: -0.7 EV

28 mm. (42 mm. eq. en FF) - f/9 - 1/160 seg. - ISO 100

105 mm. (157 mm. eq. en FF) - f/6.3 - 1/320 seg. - ISO 400

16 mm. (24 mm. eq. en FF) - f/11 - 1/250 seg. - ISO 100 - Recorte en formato 1/2

26 mm. (39 mm. eq. en FF) - f/4.5 - 1/60 seg. - ISO 100

18 mm. (27 mm. eq. en FF) - f/8 - 1/60 seg. - ISO 100

16 mm. (24 mm. eq. en FF) - f/8 - 1/125 seg. - ISO 100

16 mm. (24 mm. eq. en FF) - f/10 - 1/160 seg. - ISO 100

16 mm. (24 mm. eq. en FF) - f/4 - 1/250 seg. - ISO 100 - CE: -0.7 EV

50 mm. (75 mm. eq. en FF) - f/8 - 1/125 seg. - ISO 200