Piscinas naturales de un blanco inmaculado, aguas de un intenso color verde esmeralda, cascadas que vierten sus aguas hacia el valle inferior… Una auténtica fantasía obra, en parte de la geología y en parte de la mano del hombre, que atrae a millones de turistas. Hoy toca visitar uno de los lugares más impresionantes de Turquía y que está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Todo esto suena muy atractivo, ¿verdad?. Bueno, bueno, por partes…
Pamukkale se encuentra en la antigua ciudad de Hierápolis; un auténtico centro termal fundado por los griegos clásicos para aprovechar los beneficios medicinales de las aguas termales que, con el paso del tiempo, refundaron los romanos para el disfrute de sus nobles en el periodo vacacional.
Este complejo arqueológico es un auténtico museo al aire libre: El Tempo de Apolo, los baños romanos, la necrópolis… Pero lo que más nos llamó la atención fue el anfiteatro. Esta impresionante obra fue construida en el siglo III bajo el reinado de Séptimo Severo y tiene una capacidad para unas 12.000 personas. Aunque hay que subir una empinada cuesta para disfrutar del lugar y de las vistas que desde allí se divisan, el esfuerzo bien merece la pena…
Pero Pamukkale es conocido principalmente por otro motivo. La traducción del turco ya nos puede dar alguna pista: "Castillo de Algodón"... Son unas formaciones geológicas en forma de cascada que se han creado por la acumulación de restos de bicarbonato y calcio, llegando a formar, a lo largo de milenios, esa espectacular geología. Para entenderlo de forma rápida y sencilla, se podría decir que es lo que ocurre en las cuevas subterráneas con las estalagmitas y estalactitas, pero en el exterior…
Habíamos visto fotos del lugar que se acercan mucho a la descripción con la que comienzo esta entrada, pero la realidad que vivimos fue un poco distinta... El agua no bajaba por todo el valle, ni todo estaba cubierto de piscinas naturales; sino que lo hacía por una pequeña zona donde se acumulaba todo el gentío que viene a disfrutar del lugar. Esto nos causó una sensación un tanto extraña. A ver si me explico, no es que nos causara una decepción, ni mucho menos; pero sí que esperábamos disfrutar de lo que habíamos visto en esas preciosas fotos con las que se publicita el lugar… No encontré respuesta del motivo, pero imaginé que era época de sequía y no bajaba agua suficiente… Quizás lo haría en otra temporada…
Al día siguiente continuamos viaje hacia la región de Capadocia. Saliendo del hotel nos sorprendió un precioso paisaje: Un cielo lleno de globos aerostáticos cuyos tripulantes estarían, sin duda alguna, disfrutando de unas preciosas vistas de Pamukkale. Pensé que quizás, no tardando mucho, seríamos nosotros los que gozaríamos de esa experiencia... Pero bueno, seguro que eso será tema para una próxima entrada...
Datos de las tomas:
Cámara: Sony A7 II
Objetivo: Sony-Zeiss 24-70 mm. f/4 ZA OSS
EA: Estabilizador de cámara activado
 |
| 24 mm. – f/4 – 1/1250 seg. – ISO 100 |
 |
| 47 mm. – f/11 – 1/200 seg. – ISO 100 |
 |
| 24 mm. – f/5 – 1/40 seg. – ISO 1600 |
 |
| 24 mm. – f/5 – 1/25 seg. – ISO 1600 – EA |
 |
| 24 mm. – f/5 – 1/25 seg. – ISO 1600 – EA |
 |
| 70 mm. – f/10 – 1/400 seg. – ISO 100 – Recorte en formato 1/2 |
 |
| 27 mm. – f/10 – 1/250 seg. – ISO 100 |
 |
| 66 mm. – f/10 – 1/320 seg. – ISO 100 |
 |
| 32 mm. – f/10 – 1/400 seg. – ISO 100 |
 |
| 70 mm. – f/10 – 1/250 seg. – ISO 100 |
 |
| 24 mm. – f/10 – 1/125 seg. – ISO 100 |
 |
| 24 mm. – f/10 – 1/160 seg. – ISO 100 |
 |
| 45 mm. – f/9 – 1/80 seg. – ISO 100 |
 |
| 24 mm. – f/9 – 1/160 seg. – ISO 100 |
 |
| 24 mm. – f/10 – 1/250 seg. – ISO 100 |
 |
| 24 mm. – f/22 – 1/60 seg. – ISO 160 |
 |
| 24 mm. – f/11 – 1/100 seg. – ISO 100 |
 |
| 46 mm. – f/11 – 1/100 seg. – ISO 100 |
 |
| 70 mm. – f/11 – 1/100 seg. – ISO 100 |
 |
| 24 mm. – f/11 – 1/80 seg. – ISO 100 |
 |
| 24 mm. – f/5 – 1/320 seg. – ISO 100 |
 |
| 70 mm. – f/5 – 1/250 seg. – ISO 100 |