Sí ya sé, otra foto más del eclipse… pero, como todas las fotos tienen una historia y ésta además la he vivido en primera persona, os la voy a contar.
En un principio no tenía previsto realizar fotos de este acontecimiento. Ya las hice del ocurrido en marzo de 2.015 y, la verdad, los resultados me dejaron un poco frío… Pero el de este año, después de oír machaconamente día tras día la palabra eclipse, se me fue despertando el gusanillo de volverlo a intentar.
Como no quería repetir la experiencia anterior sacando fotos solo del eclipse, quise situar a un protagonista que acompañara a los astros en la imagen. Como no podía ser de otra forma, desde el primer momento pensé en el castillo de Sádaba. Ahora tocaba buscar una ubicación donde lo pudiera situar debajo de los astros en el momento preciso del eclipse total. Con la ayuda de Photopills busqué un lugar donde pudiera tener en línea el castillo con el eclipse. Lo hallé en el camino que va desde el propio castillo al Canal de las Bardenas; solo quedaba saber si lo podría ver o, por el contrario, quedaría oculto por el propio castillo ya que, al estar situado sobre un montículo rocoso, cabía la posibilidad de que éste lo ocultara.
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| Planificación con la aplicación para buscar el punto de toma (punto rojo) |
El día 10 me acerqué a la posición seleccionada para ver, a través de la realidad aumentada de la que dispone la aplicación, la posición aproximada de los astros en ese momento y la focal que debería de utilizar. El resultado aún me animó todavía más ya que el eclipse quedaba justamente encima del castillo y con una focal que rondara los 50-70 mm. tendría margen de sobra para poder reaccionar en caso de que me fallaran las previsiones.
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| Desde el punto de toma con focal de 70 mm. |
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| Realidad aumentada: Posición aproximada de los astros |
Y llegó el día... Me advirtieron que habían llegado muchos forasteros a la zona del castillo, y ¡oye!, a ver si después de tener todo preparado, algún otro aficionado me había quitado el sitio… Inmediatamente me acerqué a la ubicación, pero todo fue una falsa alarma.
Antes de que empezara la luna a “morder” el sol, nos acercamos a la ubicación. Solo estábamos una buena amiga, mi mujer y yo. Lo iba a disfrutar en la más completa tranquilidad y en buena compañía. ¿Qué más se puede pedir?
Planté el trípode, monté la cámara y a esperar…
Fuimos observando todas las fases del eclipse. Conforme pasaba el tiempo, la luz iba bajando de intensidad y las sombras, cada vez más, se hacían más borrosas, como si hubiera varias juntas…
Y llegó el momento: La ocultación total. Me quité las gafas de protección y oprimí el obturador de mi cámara; disponía de 50 segundos para hacer cuantas fotos pudiera. Se abrió la cortinilla y 1, 2… 5 segundos… ¡y ésta que no cerraba…! Me puse tan nervioso que empecé a oprimir continuamente el obturador de mi cámara. ¿Qué pasaba? ¿Se había estropeado…? En ese momento comprendí que la luz había bajado tanto que la exposición se había alargado a 15 segundos que, unido a otros tantos que hace la cámara para la reducción de ruido por exposiciones largas, hacía un total de 30 segundos de obturación. Ese fue el único criterio que había dejado a la elección de la cámara y queda claro que "había metido la pata..." Apenas me quedaba tiempo para un nuevo intento.
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| Sony A7 II + Sony-Zeiss 24-70 mm. f/4 - 70mm. - f/10 - 15 seg. - ISO 100 |
Quería mirar para disfrutar del momento, pero también quería tener la foto. En las más de las ocasiones los nervios siempre suelen jugar una mala pasada y, nuevamente por error, oprimí dos veces el obturador de la cámara con lo que, con total seguridad, habría trepidado el resultado. Aunque sabía que el movimiento había sido ligero, no quise ni comprobarlo a través de la pantalla trasera de mi cámara. Me encontraba frustrado y pensé que ya lo vería más tranquilamente frente al ordenador y comprobaría las posibilidades que tenía esa captura. Bueno, si no tenía la foto, por lo menos habíamos disfrutado de una experiencia única que no se volvería a repetir.
Al día siguiente descargué las fotos y comprobé que la segunda, aunque algo movida, podría recuperarla en los trabajos de edición.
Además, al tener la suerte de haberla tomado cuando ya empezaba a salir nuevamente el sol y al chocar su resplandor con una de las almenas del castillo, se formó un precioso destello en forma de estrella (sunstar), que hace que todavía me impacte más el resultado… ¿Suerte? Bueno, la verdad es que tuve una de cal y otra de arena…
Fotos del castillo tengo muchas, quizás demasiadas, y casi todas mejor compuestas… Pero todas ellas las puedo repetir; esta no…
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| Sony A7 II + Sony-Zeiss 24-70 mm. f/4 - 70mm. - f/10 - 10 seg. - ISO 100 |





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